sábado, 15 de septiembre de 2007

Una caja y alguna cosa más


Pequeño presente para una buena amiga de Pontevedra. La idea original era decorar una caja con el propósito de que sirviese para guardar té en ella, ya que la obsequiada en cuestión regenta en esa ciudad una singular tetería con el nombre de “A Fábula” ( C./ Naranjo 23), un rincón mágico con animales y seres fantásticos por las paredes, botellas de rico licor, pipas de agua, mesas y sillas de colores, decoradas, por cierto, por un servidor en su día, y mucho más que merece la pena ver… Y el caso es que, tal como quedó al final la caja, más que para guardar té, invita a imaginar cualquier otra cosa en su interior antes que eso, como por ejemplo, un corazón todavía palpitante, o lo que sea…












Y más cosas. Desde que llegué a Coruña no he dibujado mucho, pero he descubierto una nueva herramienta de trabajo, el pincel con carga incorporada, un maravilloso invento. Nada nuevo en realidad, porque ya sé que más de uno lleva tiempo utilizándolo, pero como yo estaba tan colgado del bolígrafo azul, pasarme ahora de golpe a la tinta china (que tampoco creo que abandone lo otro), pues casi se me hace todo un acontecimiento. El dibujo de la caja es un ejemplo, y esto siguiente también, de que al menos de momento, este chisme es sobre todo, un nuevo motivo para seguir rayándome más y más…